Es cierto que nada es estático en el universo, todo se encuentra en movimiento, y ello no deja de ser cierto para las poblaciones de animales y plantas. La biodiversidad cambia en el tiempo y en el espacio, pero en un mundo con incertidumbres climáticas, ¿qué pasará con las especies?
El cambio climático ya no es una posibilidad o una alerta, es una evidente realidad, y a pesar de que aún es un tema poco abordado en las políticas nacionales, sus efectos ya están golpeando la vida social y económica del país. De acuerdo a un análisis histórico de la precipitación y temperatura en el Perú, con datos metereológicos desde los años 50 del siglo anterior, el SERNANP ha podido determinar que hay zonas en donde el incremento de temperaturas supera el promedio en un poco más de un grado centígrado, es el caso de la costa norte (Piura, Tumbes), la zona media de Cajamarca y el sector noroeste de Ucayali, en un sentido inverso, en gran parte de los departamento de Cusco, Apurimac y Arequipa ha disminuido la temperatura promedio hasta en 0.8 grados. Para el caso de las precipitaciones se nota el incremento de estas en lugares distantes como la costa norte (Piura y Tumbes), el sector sureste de Loreto, el suroeste de Ucayali y en la zona de influencia del Parque Nacional Tambopata en Madre de Dios y Puno. De la misma forma, la sequía por disminución de lluvias es notoria en departamentos como Arequipa y Ayacucho, el centro del departamento de Cajamarca y gran parte del norte de Loreto.
Pero la pregunta sigue sin contestarse, ¿cómo afectan estos cambios climáticos a las especies de flora y fauna?, pues hay miles de artículos al respecto, casi todos modelos e hipótesis por contestar. Sin embargo, antes de concluir en algo repasemos algunos casos. Fue el geógrafo norteamericano y estudioso de los bosques montanos peruanos, Kenneth Young, que junto a su esposa, la botánica peruana Blanca León, allá por el año 1992 en base a sus observaciones en el Parque Nacional Río Abiseo, nos mostraban como el bosque de montaña se había desplazado algunos metros arriba hacia el pajonal, vale decir, los bosques estaban “invadiendo” nuevos espacios antes difíciles de colonizar debido a sus bajas temperaturas. En esa misma línea de observación no es raro ya escuchar a muchos habitantes de las zonas altas de los Andes mencionar como es que muchos cultivos que antes crecían sólo por debajo de los 2300 msnm ahora se desarrollan sin dificultad sobre los 2500 ó 2800 msnm.
Quizá las especies indicadores más conspicuas para medir efectos sobre la biodiversidad son la aves, en tal sentido, en un reciente estudio (2011) de Forero-Medina, de la Universidad de Duke, en la Reserva Comunal el Sira, nos indica que las especies de aves en zonas templadas ya se están adaptando a estos cambios, desplazándose más al norte, adelantando el periodo de reproducción o sincronizándose con la disposición de alimento, pero eso sucede en zonas templadas en donde los niveles de cambio no son tan bruscos y hay poca diversidad de hábitats. En zonas tropicales las especies no pueden desplazarse más al norte o al sur porque las condiciones son diversas en la franja latitudinal tropical, lo único que pueden hacer es moverse hacia arriba o hacia abajo, en busca del mismo tipo de hábitat. Forero-Medina, encontró que esta hipótesis se cumplía parcialmente, es decir, en el Sira, de acuerdo a una base de datos de 40 años, se habían desplazado pocas especies, menos de lo proyectado para el cambio de clima. Lo que quiere decir que las especies (al menos de aves) se están quedando en el mismo lugar, eso quizá nos señale que se están adaptando a la nuevas condiciones de hábitat, el autor menciona que ello no es buena noticia.
Esta última conclusión coincide con otra reciente publicación de la revista Nature, el profesor Michael Dillon de la Universidad de Wyoming, en un estudio sobre adaptación a cambio de clima, concluye que en zonas tropicales y frente a ligeros aumentos de temperatura, el metabolismo de los animales aumenta considerablemente, es decir, si aumenta el metabolismo necesitarán mas comida, más oxígeno y dedicarán más tiempo para cubrir esa demanda, lo que en tiempos de escasez, sea por sequías, pérdida de hábitat o cambios en la composición de plantas haría más vulnerable a las especies de fauna. Los autores explican que un metabolismo más rápido altera el sistema de las cadenas tróficas, lo que provocaría consecuencias globales incalculables.
Entonces, imaginemos, un pequeño grupo de especies tiene la oportunidad de desplazarse un poco más arriba de la montaña, siguiendo el desplazamiento de su hábitat, estos tendrán la posibilidad de sobrevivir al seguir formando parte de su sistema ecológico, pero las otras especies que se quedan, adaptándose a las nuevas condiciones de hábitat, no sólo deberán empezar un nuevo proceso de adaptación, riesgoso de por sí, sino también podrían estar entrando en un círculo vicioso de cambios insospechados.
¿Y nuestra pregunta?, pues creo que las especies de flora y fauna ya se están acomodando a un mundo cambiante, con seguridad muchas de ellas desaparecerán, pero mucha otras empezarán a dominar el planeta. El Homo sapiens, esa especie que generó toda esta debacle aún no sabe qué hacer, anda creyendo que un reservorio artificial reemplazará a una laguna en una de las zonas más vulnerables, climáticamente hablando, del país.
biodiversityperú
miércoles, 18 de enero de 2012
sábado, 21 de agosto de 2010
La política de la Ilógica y la improvisación como remedio.
Quiero referirme brevemente a tres casos emblemáticos y recientes sobre la escasez de planificación territorial en el Perú y una total falta de visión integral (en tiempo y espacio) de la gestión pública en materia ambiental. A lo que he denominado la política de la ilógica.
Caso 1:
Entre Jaén y Chiclayo, en plena carretera marginal, se recorre parte de la cuenca del río Huancabamba, que como su nombre lo indica tiene su origen en las tierras altas de la provincia de Huancabamba en Piura. El río Huancabamba es el que provee de agua para el megaproyecto de irrigación Olmos, un proyecto que data de 1924 y que ha sido promovido por este y el gobierno anterior. Un componente de este proyecto es la imponente obra de ingeniería del túnel trasandino para el trasvase de agua, que justamente se inicia en al sector oriental de la cordillera en la zona denominada quebrada el burro, a un par de horas de Olmos, y en donde se ha construido la represa el Limón, que debe embalsar las aguas que trae el río Huancabamba para luego aparecer al otro lado de la montaña, en las fértiles tierras costeñas de Olmos.
Hasta allí todo es espectacular, pero si empezamos a mirar un sencillo mapa y seguimos el curso del Huancabamba, río arriba, llegaremos hasta la cuenca alta del mismo, que es una zona de conflictos socio ambientales actuales (Caso Majaz), concesiones mineras, denuncias comprobadas de tortura a campesinos, prepotencia gubernamental, amenaza de impactos a los páramos (que son la fuente del agua del río) etc. Es decir, la ilógica completa, por un lado promuevo un proyecto de irrigación millonario en el sector medio de la cuenca, pero por otro lado, en la cuenca alta, es decir en la fuente de agua - de la misma que quiero usar más abajo - promuevo el desarrollo de minería, que traerá con seguridad la destrucción de acuíferos y ecosistemas, y desestabilización socioambiental, y por lo tanto una amenaza latente al desabastecimiento y contaminación de ese recurso hídrico.
Caso 2:
Con bombos y platillos, y por cierto con una gran inversión mediática para un convencimiento popular, se logró la licencia social para la construcción de la carretera interoceánica sur, que conecta los puertos de Ilo, Matarani y Marcona, con la frontera con Brasil, a través de 5 tramos de carretera que suman un poco más de 700 km de asfalto. Este proyecto millonario (que aún no concluye en su totalidad), invierte e invirtió mucho dinero por cada kilómetro acabado.
Hasta allí todo espectacular, pero unos 5 años después de iniciada la construcción, en el 2010, nos enteramos de los megaproyectos hidroenergéticos que se pretende construir en las principales cuencas orientales del país, y cuyo principal consumidor sería el Brasil. Uno de estos proyectos corresponde a la megahidroeléctrica de Inambari, ubicada entre Madre de Dios, Puno y Cusco, y que inundaría unas 50 000 has de bosques montanos, campos de cultivo y centros poblados. Amén de los diversos impactos ambientales y sociales que causaría la construcción. Pero lo que quiero destacar es que según los primeros cálculos, se afectarían por lo menos 100 km de aquella emblemática interoceánica sur, iniciada sólo 5 años atrás. Entonces, nos preguntamos, ¿Para qué gastar tanto dinero, energías y causar pasivos ambientales y sociales en gran parte del área por donde se construyó la vía, si cinco años después la voy a inundar con agua?. Eso demuestra una total falta de planificación del territorio y visión de desarrollo a largo plazo, es decir la improvisación como política diaria.
Caso 3:
Hay una política estatal de creación y gestión de áreas naturales protegidas - ANP, los motivos son diversos y sumamente sustentados, esta de por medio la vida no solamente de flora y fauna sino de una diversidad de gente local y por que no decirlo de la población nacional (a través de los servicios ambientales que nos brindan). Bueno, las ANP, a través del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado – SINANPE, tienen como uno de sus objetivos garantizar la conservación de las muestras representativas de diversidad biológica del país, usando para ello un conjunto de herramientas como la zonificación o la categorización. El 2003 se crea la Reserva Comunal Amarakaeri, en Madre de Dios, y su creación busca contribuir en la protección de las cuencas del río Madre de Dios y Colorado, ello en bien de un conjunto de comunidades indígenas de la zona. Sin embargo, 7 años después una empresa petrolera, Hunt Oil, adquiere el contrato para la exploración de gas, que ¡¡ohh sorpresa!! el lote cubre la reserva comunal. Reclamos vienen, reclamos van, y con paro en la región sur de por medio, se decide, en un arranque de improvisación nuevamente, hacer una planta de tratamiento de gas en la región sur. Como a nosotros nos interesa el tema ambiental, nos preguntamos: ¿Y que será de Amarakaeri?, la “brillante” idea de los negociadores es hacer un ducto subterraneo que cruce la reserva, como si fuese una cosa sencilla en términos operativos y de mantenimiento, y como si sólo se tratara de hacer una zanjita en medio del bosque. Otra vez la ilógica e improvisación que caracteriza la gestión del estado en materia de gestión territorial y planificación nacional.
Solamente concluyo con el comentario de un alcalde en un lejano distrito del norte, él me decía: “He construido mi canal de riego, y cuando lo terminé, ya no había agua para usarlo, porque nunca nos preocupamos en cuidar el lugar desde donde venía y ahora todo es un pastizal, no hay árbol alguno”. Inferimos entonces, la visión integral del territorio no solamente es una falencia del gobierno nacional si no una carencia general.
Caso 1:
Entre Jaén y Chiclayo, en plena carretera marginal, se recorre parte de la cuenca del río Huancabamba, que como su nombre lo indica tiene su origen en las tierras altas de la provincia de Huancabamba en Piura. El río Huancabamba es el que provee de agua para el megaproyecto de irrigación Olmos, un proyecto que data de 1924 y que ha sido promovido por este y el gobierno anterior. Un componente de este proyecto es la imponente obra de ingeniería del túnel trasandino para el trasvase de agua, que justamente se inicia en al sector oriental de la cordillera en la zona denominada quebrada el burro, a un par de horas de Olmos, y en donde se ha construido la represa el Limón, que debe embalsar las aguas que trae el río Huancabamba para luego aparecer al otro lado de la montaña, en las fértiles tierras costeñas de Olmos.
Hasta allí todo es espectacular, pero si empezamos a mirar un sencillo mapa y seguimos el curso del Huancabamba, río arriba, llegaremos hasta la cuenca alta del mismo, que es una zona de conflictos socio ambientales actuales (Caso Majaz), concesiones mineras, denuncias comprobadas de tortura a campesinos, prepotencia gubernamental, amenaza de impactos a los páramos (que son la fuente del agua del río) etc. Es decir, la ilógica completa, por un lado promuevo un proyecto de irrigación millonario en el sector medio de la cuenca, pero por otro lado, en la cuenca alta, es decir en la fuente de agua - de la misma que quiero usar más abajo - promuevo el desarrollo de minería, que traerá con seguridad la destrucción de acuíferos y ecosistemas, y desestabilización socioambiental, y por lo tanto una amenaza latente al desabastecimiento y contaminación de ese recurso hídrico.
Caso 2:
Con bombos y platillos, y por cierto con una gran inversión mediática para un convencimiento popular, se logró la licencia social para la construcción de la carretera interoceánica sur, que conecta los puertos de Ilo, Matarani y Marcona, con la frontera con Brasil, a través de 5 tramos de carretera que suman un poco más de 700 km de asfalto. Este proyecto millonario (que aún no concluye en su totalidad), invierte e invirtió mucho dinero por cada kilómetro acabado.
Hasta allí todo espectacular, pero unos 5 años después de iniciada la construcción, en el 2010, nos enteramos de los megaproyectos hidroenergéticos que se pretende construir en las principales cuencas orientales del país, y cuyo principal consumidor sería el Brasil. Uno de estos proyectos corresponde a la megahidroeléctrica de Inambari, ubicada entre Madre de Dios, Puno y Cusco, y que inundaría unas 50 000 has de bosques montanos, campos de cultivo y centros poblados. Amén de los diversos impactos ambientales y sociales que causaría la construcción. Pero lo que quiero destacar es que según los primeros cálculos, se afectarían por lo menos 100 km de aquella emblemática interoceánica sur, iniciada sólo 5 años atrás. Entonces, nos preguntamos, ¿Para qué gastar tanto dinero, energías y causar pasivos ambientales y sociales en gran parte del área por donde se construyó la vía, si cinco años después la voy a inundar con agua?. Eso demuestra una total falta de planificación del territorio y visión de desarrollo a largo plazo, es decir la improvisación como política diaria.
Caso 3:
Hay una política estatal de creación y gestión de áreas naturales protegidas - ANP, los motivos son diversos y sumamente sustentados, esta de por medio la vida no solamente de flora y fauna sino de una diversidad de gente local y por que no decirlo de la población nacional (a través de los servicios ambientales que nos brindan). Bueno, las ANP, a través del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado – SINANPE, tienen como uno de sus objetivos garantizar la conservación de las muestras representativas de diversidad biológica del país, usando para ello un conjunto de herramientas como la zonificación o la categorización. El 2003 se crea la Reserva Comunal Amarakaeri, en Madre de Dios, y su creación busca contribuir en la protección de las cuencas del río Madre de Dios y Colorado, ello en bien de un conjunto de comunidades indígenas de la zona. Sin embargo, 7 años después una empresa petrolera, Hunt Oil, adquiere el contrato para la exploración de gas, que ¡¡ohh sorpresa!! el lote cubre la reserva comunal. Reclamos vienen, reclamos van, y con paro en la región sur de por medio, se decide, en un arranque de improvisación nuevamente, hacer una planta de tratamiento de gas en la región sur. Como a nosotros nos interesa el tema ambiental, nos preguntamos: ¿Y que será de Amarakaeri?, la “brillante” idea de los negociadores es hacer un ducto subterraneo que cruce la reserva, como si fuese una cosa sencilla en términos operativos y de mantenimiento, y como si sólo se tratara de hacer una zanjita en medio del bosque. Otra vez la ilógica e improvisación que caracteriza la gestión del estado en materia de gestión territorial y planificación nacional.
Solamente concluyo con el comentario de un alcalde en un lejano distrito del norte, él me decía: “He construido mi canal de riego, y cuando lo terminé, ya no había agua para usarlo, porque nunca nos preocupamos en cuidar el lugar desde donde venía y ahora todo es un pastizal, no hay árbol alguno”. Inferimos entonces, la visión integral del territorio no solamente es una falencia del gobierno nacional si no una carencia general.
viernes, 23 de julio de 2010
vómitos de veneno y desprecio
En las últimas semanas hemos sido testigos indirectos de dos desastres ecológicos escandalosos. El primero ocurrió a mediados del mes de Junio en el distrito de Urarinas, departamento de Loreto, donde al menos unos 400 barriles de petroleo crudo fueron derramados en el río Marañón, producto de un accidente con una barcaza de la empresa Pluspetrol. El otro caso ocurrió el 25 de Junio en el distrito de Huachocolpa, en el departamento de Huancavelica, donde todo una microcuenca del río Totorapampa fue inundado con metales tóxicos, producto de la ruptura de un dique de contención de los relaves de la minera Caudalosa chica.
Ambos desastres son el resultado final de una sistemática secuencia de omisiones a la norma, descuido en el control ambiental y muy seguramente de corruptelas gubernamentales. Estas omisiones y malas costumbres son mas que probables, porque hoy sabemos que solamente desde noviembre del 2006 hasta mayo del 2010 hubieron 78 derrames de petroleo en la Amazonía peruana, muchos de ellos de Pluspetrol; y que la minera Caudalosa chica tuvo derrames similares el año 2008, y el 2009 fue notificado por OSINERGMIN para que mejore sus diques rebalsados, haciendo caso omiso a las recomendaciones. O sea, una muestra más de la ya conocida forma de hacer dinero en un país del tercer mundo, donde la economía primitiva extractivista se colude con un estado primitivo corrupto y la complicidad involuntaria (¿o voluntaria?) de una sociedad que aún ignora su verdadero rol en la construcción de un país.
En Perú estos desastres no están aislados en el tiempo o el espacio, diariamente se vierten aguas contaminadas en casi todos los ríos del país, se arroja basura en las calles, se deforestan los bosques, se matan animales silvestres, se queman los páramos, se vierten desechos tóxicos en ríos y lagunas, se incrementan los niveles de azufre y plomo en el aire y un largo etcetera que de solo pensar causa dolor en el pecho. El debate de cómo abordar los problemas ambientales no se debe limitar a cuestiones meramente técnicas o de control y vigilancia, si no que sobre todo debe ser parte de las políticas y lineamientos de desarrollo del país. Muy al margen del tipo de desarrollo que fomentemos (que dicho sea de paso debería ser concensuada), la gestión ambiental debe implementarse como un asunto transversal en la política nacional. Un ministerio joven, atrapado por la lentitud burocrática, y con limitadas capacidades presupuestales y logísticas no puede ser el único responsable en la gestión ambiental del país, en donde saltarse las normas con garrocha o buscar la forma de eludir responsabilidades casi se ha convertido en deporte nacional, y con mucha más afición que el futbol.
Gerardo Honty, investigador principal del Centro Latinoamericano de Ecología Social, en una reciente visita a Perú, manifestó que este actual gobierno y, probablemente los que vendrán, no tienen la menor intención de cambiar el statu quo en los procesos que afectan el ambiente, solamente desean o desearán cumplir sus 5 años de gobierno sin tener problemas con el modelo de desarrollo, esta visión, agrega, es cortoplacista y similar en todos los gobiernos de America Latina. Y es que si buscamos la fuente del problema nos encontraremos con una cultura o comportamiento humano, como menciona Honty, en la que nuestra forma de vivir esta ligado al consumo, es decir; todos anhelamos tener un carro, aire acondicionado, y mejores niveles de consumo, tanto así que los que poseen este privilegio no quieren perderlo y los que no lo tienen lo quieren tener. Esta forma de entender la vida lo experimentan desde los Garcías, Toledos o Humalas hasta cualquier emprendedor joven con ganas de “conquistar” el mundo.
Son pues, el consumismo y la degradación ambiental, dos caras de la misma moneda, que traen consigo una vorágine de depredación, contaminación y desprecio por la vida. Al parecer ya hemos superado la afirmación de Hobbes, y ahora el hombre nos solo es el lobo del hombre, si no de todo un planeta.
Ambos desastres son el resultado final de una sistemática secuencia de omisiones a la norma, descuido en el control ambiental y muy seguramente de corruptelas gubernamentales. Estas omisiones y malas costumbres son mas que probables, porque hoy sabemos que solamente desde noviembre del 2006 hasta mayo del 2010 hubieron 78 derrames de petroleo en la Amazonía peruana, muchos de ellos de Pluspetrol; y que la minera Caudalosa chica tuvo derrames similares el año 2008, y el 2009 fue notificado por OSINERGMIN para que mejore sus diques rebalsados, haciendo caso omiso a las recomendaciones. O sea, una muestra más de la ya conocida forma de hacer dinero en un país del tercer mundo, donde la economía primitiva extractivista se colude con un estado primitivo corrupto y la complicidad involuntaria (¿o voluntaria?) de una sociedad que aún ignora su verdadero rol en la construcción de un país.
En Perú estos desastres no están aislados en el tiempo o el espacio, diariamente se vierten aguas contaminadas en casi todos los ríos del país, se arroja basura en las calles, se deforestan los bosques, se matan animales silvestres, se queman los páramos, se vierten desechos tóxicos en ríos y lagunas, se incrementan los niveles de azufre y plomo en el aire y un largo etcetera que de solo pensar causa dolor en el pecho. El debate de cómo abordar los problemas ambientales no se debe limitar a cuestiones meramente técnicas o de control y vigilancia, si no que sobre todo debe ser parte de las políticas y lineamientos de desarrollo del país. Muy al margen del tipo de desarrollo que fomentemos (que dicho sea de paso debería ser concensuada), la gestión ambiental debe implementarse como un asunto transversal en la política nacional. Un ministerio joven, atrapado por la lentitud burocrática, y con limitadas capacidades presupuestales y logísticas no puede ser el único responsable en la gestión ambiental del país, en donde saltarse las normas con garrocha o buscar la forma de eludir responsabilidades casi se ha convertido en deporte nacional, y con mucha más afición que el futbol.
Gerardo Honty, investigador principal del Centro Latinoamericano de Ecología Social, en una reciente visita a Perú, manifestó que este actual gobierno y, probablemente los que vendrán, no tienen la menor intención de cambiar el statu quo en los procesos que afectan el ambiente, solamente desean o desearán cumplir sus 5 años de gobierno sin tener problemas con el modelo de desarrollo, esta visión, agrega, es cortoplacista y similar en todos los gobiernos de America Latina. Y es que si buscamos la fuente del problema nos encontraremos con una cultura o comportamiento humano, como menciona Honty, en la que nuestra forma de vivir esta ligado al consumo, es decir; todos anhelamos tener un carro, aire acondicionado, y mejores niveles de consumo, tanto así que los que poseen este privilegio no quieren perderlo y los que no lo tienen lo quieren tener. Esta forma de entender la vida lo experimentan desde los Garcías, Toledos o Humalas hasta cualquier emprendedor joven con ganas de “conquistar” el mundo.
Son pues, el consumismo y la degradación ambiental, dos caras de la misma moneda, que traen consigo una vorágine de depredación, contaminación y desprecio por la vida. Al parecer ya hemos superado la afirmación de Hobbes, y ahora el hombre nos solo es el lobo del hombre, si no de todo un planeta.
viernes, 6 de noviembre de 2009
Guacharos, los viajeros de la noche.

Recuerdo que cuando estaba en la secundaria, la profesora de biología nos hablaba de las atractivas y misteriosas cuevas de las lechuzas de Tingo María, en el departamento de Huanuco. Siempre me pregunté luego que tipo de lechuzas habitaban esas enigmáticas cuevas. Años después, terminada la universidad, tuve la oportunidad de visitar Tingo María y por supuesto que tenía que llegar a la famosa cueva.
La mal llamada cueva de las lechuzas se encuentra dentro del Parque Nacional Tingo María, una de las primeras áreas naturales protegidas creadas por el estado peruano, y una de las razones de su creación fue la conservación de las cavernas o cuevas en donde habitan densas poblaciones del ave denominada comúnmente guacharo o tayo. ¿Qué tipo de aves son estas?, el nombre científico es Steatornis caripensis, y para nada tiene que ver con las lechuzas o buhos. Los guacharos son aves de hábitos nocturnos (de allí su confusión con las lechuzas), y con características muy especiales. Se distribuyen desde Trinidad y Tobago hasta Bolivia, es decir son de origen sudamericano. Usan la ecolocalización como parte de su sistema de navegación (son casi ciegos, por ello usan el sonido como forma de “visión”). Sus hábitos alimenticios son 100 % frugívoros (frutas, sobre todo palmeras ricas en aceites) y viven en las cavernas, que dejan por las noches para salir a buscar comida.
Aquella vez que estuvimos en Tingo María, nos enteramos del interesante trabajo de investigación que venían realizando los biólogos Horacio Zeballos y José Ochoa, que gracias a una beca de CONCYTEC, estaban monitoreando la correctamente llamada “cueva de los guacharos”. Sus datos indicaban que la cueva alberga una colonia de más de 3,000 guácharos la mayor parte del año, pero desciende un 20 % en los meses de junio a agosto, que es coincidente con la disminución de la oferta de alimento (frutos) en el bosque. En otras partes de Sudamérica los polluelos de los guacharos son consumidos por la gente, ya que son ricos en grasas, lo que en algunos casos ha disminuido su población. En la cueva de los guacharos de Tingo María existe otra amenaza, la presencia de la rata común (que llegó a Sudamérica en los barcos de los conquistadores), se comen a los polluelos del guacharo, esto añadido a la deforestación de bosques naturales (en donde encuentran sus frutos) hace que los guacharos vayan perdiendo sus poblaciones naturales.

Es por eso que cuando recibí el correo de Michell León, fotógrafo, explorador y sobre todo amigo, en el que me contaba que en su viaje de exploración a la zona de Malgalpa, distrito de Maria en la provincia de Luya, departamento de Amazonas, había descubierto mas de una caverna con guacharos, en buen estado de conservación, me hizo recordar y escribir esta pequeña nota. El descubrimiento de Michell es restacable, ya que en los viajes que hicimos hace unos años a algunas cavernas de Amazonas no avistamos guacharos, probablemente por la pérdida de bosques naturales en los alrededores, pero sobre todo por intervención del hombre, en una caverna por ejemplo habían prendido fuego y toda la caverna fue consumida por las llamas, los niños nos contaban que antes del incendio allí vivían unos pájaros…..
Con las nuevas cavernas exploradas por nuestro amigo Michell solo podemos pensar en que existen bosques en buen estado de conservación relativamente cercanos al lugar (se sabe que los guacharos pueden viajar hasta 100 Km en busca de comida), por lo que son indicadores de bienestar de bosques, y que por lo tanto no es tarde para seguir con los esfuerzo de conservación de nuestros ecosistemas naturales, los guacharos nos han mostrado el camino.
La mal llamada cueva de las lechuzas se encuentra dentro del Parque Nacional Tingo María, una de las primeras áreas naturales protegidas creadas por el estado peruano, y una de las razones de su creación fue la conservación de las cavernas o cuevas en donde habitan densas poblaciones del ave denominada comúnmente guacharo o tayo. ¿Qué tipo de aves son estas?, el nombre científico es Steatornis caripensis, y para nada tiene que ver con las lechuzas o buhos. Los guacharos son aves de hábitos nocturnos (de allí su confusión con las lechuzas), y con características muy especiales. Se distribuyen desde Trinidad y Tobago hasta Bolivia, es decir son de origen sudamericano. Usan la ecolocalización como parte de su sistema de navegación (son casi ciegos, por ello usan el sonido como forma de “visión”). Sus hábitos alimenticios son 100 % frugívoros (frutas, sobre todo palmeras ricas en aceites) y viven en las cavernas, que dejan por las noches para salir a buscar comida.
Aquella vez que estuvimos en Tingo María, nos enteramos del interesante trabajo de investigación que venían realizando los biólogos Horacio Zeballos y José Ochoa, que gracias a una beca de CONCYTEC, estaban monitoreando la correctamente llamada “cueva de los guacharos”. Sus datos indicaban que la cueva alberga una colonia de más de 3,000 guácharos la mayor parte del año, pero desciende un 20 % en los meses de junio a agosto, que es coincidente con la disminución de la oferta de alimento (frutos) en el bosque. En otras partes de Sudamérica los polluelos de los guacharos son consumidos por la gente, ya que son ricos en grasas, lo que en algunos casos ha disminuido su población. En la cueva de los guacharos de Tingo María existe otra amenaza, la presencia de la rata común (que llegó a Sudamérica en los barcos de los conquistadores), se comen a los polluelos del guacharo, esto añadido a la deforestación de bosques naturales (en donde encuentran sus frutos) hace que los guacharos vayan perdiendo sus poblaciones naturales.

Es por eso que cuando recibí el correo de Michell León, fotógrafo, explorador y sobre todo amigo, en el que me contaba que en su viaje de exploración a la zona de Malgalpa, distrito de Maria en la provincia de Luya, departamento de Amazonas, había descubierto mas de una caverna con guacharos, en buen estado de conservación, me hizo recordar y escribir esta pequeña nota. El descubrimiento de Michell es restacable, ya que en los viajes que hicimos hace unos años a algunas cavernas de Amazonas no avistamos guacharos, probablemente por la pérdida de bosques naturales en los alrededores, pero sobre todo por intervención del hombre, en una caverna por ejemplo habían prendido fuego y toda la caverna fue consumida por las llamas, los niños nos contaban que antes del incendio allí vivían unos pájaros…..
Con las nuevas cavernas exploradas por nuestro amigo Michell solo podemos pensar en que existen bosques en buen estado de conservación relativamente cercanos al lugar (se sabe que los guacharos pueden viajar hasta 100 Km en busca de comida), por lo que son indicadores de bienestar de bosques, y que por lo tanto no es tarde para seguir con los esfuerzo de conservación de nuestros ecosistemas naturales, los guacharos nos han mostrado el camino.
sábado, 20 de junio de 2009
5 de Junio en Bagua, de mártires y respeto
5 de Junio en Bagua, de mártires y respeto
Como el tema de lo sucedido el 5 de Junio en la localidad de Bagua en Amazonas, día de mártires involuntarios del ambiente, todavía tiene cola para rato. Quiero referirme a unas ideas concretas que quizá no se han dicho aún, y que están sueltas o se dicen muy bajito. Ya nuestro paisano Rudecindo Vega planteo una idea original en un artículo que viene circulando en la red, sobre la posibilidad de implementar una especie de “Plan VRAE” para Amazonas. Sin embargo, desde mi punto de vista como Amazonense y lejos de tener solo buenos deseos de paz o lamentaciones a lo sucedido, creo lo siguiente:
Primero, no podemos permitir como ciudadanos del siglo XXI (siglo del conocimiento y la globalización), que un hecho repudiable para nuestra condición de seres humanos ya “civilizados”, se deje pasar como solo un “error político”, permitiendo así la apertura de una gran puerta hacia la impunidad, la represión y el asesinato. Condiciones que podrían traer abajo años de construcción humana como la democracia, los derechos, la gobernabilidad, entre otros constructos que nos hacen seres más tolerantes. Finalmente se trata de dignidad, no solamente la dignidad del pueblo amazonence si no también la dignidad de pertenecer a una especie “culturalmente” superior. En dicho sentido mi planteamiento es que se cree una comisión de investigación independiente, multisectorial y promovida desde la sociedad civil para llegar a conclusiones contundentes sobre los sucedido el 5 de Junio en la localidad de Bagua, y se inice así un juicio moral y jurídico a los verdaderos responsables del hecho, seguramente se dirá que ya el congreso tiene su comisión, pero señores todos sabemos como son las supercomisiones de investigación del congreso.
Segundo, inmediatamente se debe poner en debate y análisis la creación de instrumentos de generación de capacidades en la localidad de Nieva (Condorcanqui), y alli, lejos del “floro” del estudio de mercado, se debe crear al menos dos facultades mas de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza (UNAT-A), una orientada a reducir los indignantes niveles de desnutrición infantil (mas del 50% de niños desnutridos, según el último censo), y la otra a fortalecer y mejorar técnicamente los conocimientos locales de producción y sostenibilidad. Esas facultades debieran ser en primer lugar Pesquería, orientada obviamente a aguas continentales (piscicultura señores) e Ingeniería de los Recursos Naturales, orientada al manejo integral y sostenible del bosque, reforestación, cultivos orgánicos, zoocriaderos, entre otra infinidad de hermosas cosas que se pueden desarrollar. Seguramente muchos saldrán a decir que las normas y el mercado y el SNIP y etc, etc….pero señores, esto es una condición prioritaria, el estado esta en la obligación de reparar una grave daño que por muchos años a ignorado, la construcción de capital humano en nuestra amazonía.
Tercero, como mucho se ha escrito y dicho en los últimos días sobre la cosmovisión amazónica y la relación del nativo con su territorio, pues demostremos (el estado), que respetamos esa visión, derogando o anulando esas decenas de concesiones y petitorios mineros que se han instalado en la Cordillera del Condor y aumentando las dimensiones del parque Ichikat Muja. Quizá así resarzamos la afrenta de hace unos tres años, cuando se planteo la creación de un área protegida en dicha zona y que luego de muchos años de procesos participativos, y sin previa consulta, se redujo el área a una pequeña porción y el resto se lotizó para minería.
No se trata, creo yo, de oportunismo, se trata de respeto y derechos, el respeto hacia nuestra tierra, nuestras vidas y nuestro sueños. El derecho a un verdadero desarrollo integral y con verdadera inversión social.
martes, 31 de marzo de 2009
EL ABUELO Y SU IDEA DE LA VIDA
¡Hola abue!, ¿Cómo está la salud?, fueron mis palabras cuando vi al abuelo parado en azotea de la tía Dora, él estaba mirando fijamente hacia atrás de la casa, en donde se encuentra una amplia huerta llena de hierba. El abuelo volteó y me dijo, ¡Hola hijo!, ¡pues acá todo bien!….inmediatamente volteó nuevamente hacia la huerta y me señalo con la cabeza lo que estaba viendo, mira que lindas son me dijo, eran 4 vacas que estaban comiendo pasto.
El abuelo tiene 85 años, y aún se sigue levantando a las 5 de la mañana para ir a ver sus vacas y sus chacras, allá en el lejano distrito de Chuquibamba. Cuando era niño mi padre me contaba historias increíbles del abuelo, no solamente me hablaba de su fuerza descomunal, con sus escasos 155 cm de altura, o de su inmenso desprendimiento, como cuando construyó la municipalidad del distrito (que hasta ahora funciona), gastando dinero de su bolsillo, solamente porque quería ver a su pueblo mejorar un poco. El abuelo siempre me causó curiosidad, mi padre me contaba como hacia aparecer y desaparecer cosas con solamente mover las manos, la gente le temía y le adoraba por estas hazañas. Una vez, ya de adulto, le pregunté como había hecho todo eso….todo esta en la mente me dijo, tu mente es mas poderosa de los crees, acotó.
El abuelo tuvo 9 hijos, a todos les dio la oportunidad de estudiar, él sabía que la educación era muy importante en la vida de un hombre, pero también sabía que el hombre es libre de elegir su destino, por eso no se molestó cuando algunos de sus hijos preferían trabajar el campo antes de estudiar. Mi padre, quizá el único de sus hijos que heredó su gran corazón y nobleza, me decía que cuando el era niño, el abuelo le sacó del colegio porque una profesora le arrancó un mechón de pelos, y ese año fuera de las aulas, el abuelo fue su maestro, todas las noches, con ayuda de la luz de un “candil”, leían y escribían juntos.
Ese día, en la azotea de la tía Dora, el abuelo me contó que quería mejorar la calidad de su ganado, allá en Chuquibamba, mira me dijo, estas vacas y ese pequeño toro que he comprado son de una raza mejorada, ya debemos eliminar a las “churres”, a estas las vamos a cruzar para obtener mejores vacas y que nos den mas leche, esa leche la vamos a industrializar y convertirlo en yogurt y mantequilla, pero para eso debemos mejorar sus pastos también, y por eso he construido un establo y estamos sembrando pastos……sencillamente, una genialidad.
Al siguiente día el abuelo llevó sus nuevas adquisiciones, lógicamente iba a caminar con el ganado al menos unas 6 horas. Ese día me quedé pensando en como hay seres humanos que a pesar del tiempo pueden mantener sus sueños y seguir luchando por ellos, no importa la edad, no importa lo que pueda creer la gente, no importan los prejuicios, no importa nada, solamente sentir que se puede hacerlo. Mi abuelo Pedro Epiquién, aquel día me dio una lección de vida, una de las muchas que ya había conocía de él.
El abuelo tiene 85 años, y aún se sigue levantando a las 5 de la mañana para ir a ver sus vacas y sus chacras, allá en el lejano distrito de Chuquibamba. Cuando era niño mi padre me contaba historias increíbles del abuelo, no solamente me hablaba de su fuerza descomunal, con sus escasos 155 cm de altura, o de su inmenso desprendimiento, como cuando construyó la municipalidad del distrito (que hasta ahora funciona), gastando dinero de su bolsillo, solamente porque quería ver a su pueblo mejorar un poco. El abuelo siempre me causó curiosidad, mi padre me contaba como hacia aparecer y desaparecer cosas con solamente mover las manos, la gente le temía y le adoraba por estas hazañas. Una vez, ya de adulto, le pregunté como había hecho todo eso….todo esta en la mente me dijo, tu mente es mas poderosa de los crees, acotó.
El abuelo tuvo 9 hijos, a todos les dio la oportunidad de estudiar, él sabía que la educación era muy importante en la vida de un hombre, pero también sabía que el hombre es libre de elegir su destino, por eso no se molestó cuando algunos de sus hijos preferían trabajar el campo antes de estudiar. Mi padre, quizá el único de sus hijos que heredó su gran corazón y nobleza, me decía que cuando el era niño, el abuelo le sacó del colegio porque una profesora le arrancó un mechón de pelos, y ese año fuera de las aulas, el abuelo fue su maestro, todas las noches, con ayuda de la luz de un “candil”, leían y escribían juntos.
Ese día, en la azotea de la tía Dora, el abuelo me contó que quería mejorar la calidad de su ganado, allá en Chuquibamba, mira me dijo, estas vacas y ese pequeño toro que he comprado son de una raza mejorada, ya debemos eliminar a las “churres”, a estas las vamos a cruzar para obtener mejores vacas y que nos den mas leche, esa leche la vamos a industrializar y convertirlo en yogurt y mantequilla, pero para eso debemos mejorar sus pastos también, y por eso he construido un establo y estamos sembrando pastos……sencillamente, una genialidad.
Al siguiente día el abuelo llevó sus nuevas adquisiciones, lógicamente iba a caminar con el ganado al menos unas 6 horas. Ese día me quedé pensando en como hay seres humanos que a pesar del tiempo pueden mantener sus sueños y seguir luchando por ellos, no importa la edad, no importa lo que pueda creer la gente, no importan los prejuicios, no importa nada, solamente sentir que se puede hacerlo. Mi abuelo Pedro Epiquién, aquel día me dio una lección de vida, una de las muchas que ya había conocía de él.
martes, 3 de febrero de 2009
Los últimos árboles de la quina.
El año 1998, Lennart Andersson, un botánico Alemán (fallecido el año 2005) culminó con el histórico debate y las amplias conjeturas sobre la sistemática del género Cinchona (nombre de todas las especies de árboles de “quina”), a través de su Revisión del género Cinchona, publicado en las Memorias del New York Botanical Garden, Andersson determinó que el número de especies de Cinchona en el mundo es de 21, y no de 100 como se creía hasta antes de la publicación, de estas 21 especies, 16 se encuentran dentro del territorio peruano.
Todos los árboles de quina tienen su origen natural en los andes de América central y del sur, entre los 1500 y los 3500 msnm, y debido a su ya conocida importancia económica (contiene la quinina, alcaloide que combate el paludismo), fue llevado a diversas partes del mundo y cultivado en extensas áreas destinadas a cubrir la demanda mundial del alcaloide, así podemos encontrar bosques cultivados de quina en la India, Hawai, El Congo, y hasta en algunas islas de la Polinesia.
Las especies llevadas a todos estas ex colonias inglesas, danesas y norteamericanas, fueron básicamente tres, Cinchona officinalis, cuya distribución natural es al sur de Ecuador y norte de Perú (exactamente Piura), Cinchona calisaya, distribuido al norte de Bolivia y sur de Perú (provincia de Sandia en Puno) y Cinchona pubescens, distribuido ampliamente en todos los andes. El resto de especies, por su bajo contenido de quinina, no fueron llevadas ni clonadas en otras latitudes, sin embargo la gente local los explotó irracionalmente durante siglos quedando hoy en día solo algunos árboles dentro de los pocos bosques donde se les puede ubicar.
Recorriendo el departamento de Amazonas, en solo dos años, hemos podid
o ubicar algunas especies que fácilmente podrían ser los últimos individuos de otroras bosques de quina. Para empezar, en los pequeños bosques que rodean el valle de Huaylla Belen, en la provincia de Luya, se ha podido observar la presencia de dos especies, la Cinchona pubescens (en la margen derecha del río), y Cinchona parabolica (en la margen izquierda), de esta última especie solamente se vieron unos 10 individuos en un bosque cada vez es mas pequeño, que por acciones del fuego tiende a desapecer.
En una visita rápida por Pomacochas, en la provincia de Bongará, se pudo visitar unos pequeños parches boscosos cercanos al pueblo, a una hora de camino aproximadamente, allí pudimos ver los troncos podridos de una veintena de árboles, que fueron talados para ser usados como vigas y postes en las casas de Pomacochas, fue difícil encontrar un árbol vivo, al final solo pudimos encontrar 2 individuos de Cinchona fruticosa, una de las especies endémicas de Amazonas.
Hace un par de años, en el mirador de Huancas, en Chachapoyas, tuvimos la suerte de identificar 15 individuos de Cinchona kraussena, el arbusto mas alto apenas llegaba a los dos metros, y todos eran los brotes de árboles cortados en épocas pasadas, vale decir también que esta especie es endémica para Amazonas, y podría decir que restringida a Chachapoyas.
Continuando con nuestros viajes, en la localidad de Ocol, en el distrito de Molinopampa, también pudimos verificar la presencia de arboles de quina, estos pertenecen a la especie Cinchona pubescens, y el impacto hacia sus poblaciones naturales tampoco ha sido buena, encontrándose muy pocos individuos dispersos.
En el Área de Conservación Privada de Huiquilla, de propiedad de la familia la Torre, en la localidad de Choctamal, provincia de Luya, pudimos encontrar poblaciones de Cinchona pubescens y probablemente Cinchona macrocalyx (en estudio), lo mismo ocurre con el área de conservación de Abra Patricia – Alto Nieva, de propiedad de la ONG ECOAN, en la zona de Abra Patricia en Bongará, lo interesante de estos lugares es que al ser áreas de conservación, reconocidas por el estado, se esta garantizando, de alguna manera, la protección de la población de quinas que ocurren en las respectivas áreas. Finalmente, hace unos 5 meses (Octubre, 2008), se pudo observar algunos individuos muy dispersos de Cinchona pubescens en los parches de bosque de Tilacancha, en la parte alta de la comunidad de Levanto y Maino en la provincia de Chachapoyas.
Lo que podemos concluir es que en la región de Amazonas se pueden encontrar hasta 5 especies de quina, cuyas poblaciones han sido diezmadas por su extracción, ya sea por su valor medicinal, valor como madera o por la acelerada desaparición de su hábitat (bosques de montaña). Los últimos individuos que se pueden encontrar en la región necesitan ser conservadas y reproducidas (vía los proyectos de reforestación de moda), garantizando así que un recurso natural, económico y cultural del país pueda ser apreciada no solamente en el escudo nacional.
El año 1998, Lennart Andersson, un botánico Alemán (fallecido el año 2005) culminó con el histórico debate y las amplias conjeturas sobre la sistemática del género Cinchona (nombre de todas las especies de árboles de “quina”), a través de su Revisión del género Cinchona, publicado en las Memorias del New York Botanical Garden, Andersson determinó que el número de especies de Cinchona en el mundo es de 21, y no de 100 como se creía hasta antes de la publicación, de estas 21 especies, 16 se encuentran dentro del territorio peruano.
Todos los árboles de quina tienen su origen natural en los andes de América central y del sur, entre los 1500 y los 3500 msnm, y debido a su ya conocida importancia económica (contiene la quinina, alcaloide que combate el paludismo), fue llevado a diversas partes del mundo y cultivado en extensas áreas destinadas a cubrir la demanda mundial del alcaloide, así podemos encontrar bosques cultivados de quina en la India, Hawai, El Congo, y hasta en algunas islas de la Polinesia.
Las especies llevadas a todos estas ex colonias inglesas, danesas y norteamericanas, fueron básicamente tres, Cinchona officinalis, cuya distribución natural es al sur de Ecuador y norte de Perú (exactamente Piura), Cinchona calisaya, distribuido al norte de Bolivia y sur de Perú (provincia de Sandia en Puno) y Cinchona pubescens, distribuido ampliamente en todos los andes. El resto de especies, por su bajo contenido de quinina, no fueron llevadas ni clonadas en otras latitudes, sin embargo la gente local los explotó irracionalmente durante siglos quedando hoy en día solo algunos árboles dentro de los pocos bosques donde se les puede ubicar.
Recorriendo el departamento de Amazonas, en solo dos años, hemos podid
En una visita rápida por Pomacochas, en la provincia de Bongará, se pudo visitar unos pequeños parches boscosos cercanos al pueblo, a una hora de camino aproximadamente, allí pudimos ver los troncos podridos de una veintena de árboles, que fueron talados para ser usados como vigas y postes en las casas de Pomacochas, fue difícil encontrar un árbol vivo, al final solo pudimos encontrar 2 individuos de Cinchona fruticosa, una de las especies endémicas de Amazonas.
Hace un par de años, en el mirador de Huancas, en Chachapoyas, tuvimos la suerte de identificar 15 individuos de Cinchona kraussena, el arbusto mas alto apenas llegaba a los dos metros, y todos eran los brotes de árboles cortados en épocas pasadas, vale decir también que esta especie es endémica para Amazonas, y podría decir que restringida a Chachapoyas.
Continuando con nuestros viajes, en la localidad de Ocol, en el distrito de Molinopampa, también pudimos verificar la presencia de arboles de quina, estos pertenecen a la especie Cinchona pubescens, y el impacto hacia sus poblaciones naturales tampoco ha sido buena, encontrándose muy pocos individuos dispersos.
En el Área de Conservación Privada de Huiquilla, de propiedad de la familia la Torre, en la localidad de Choctamal, provincia de Luya, pudimos encontrar poblaciones de Cinchona pubescens y probablemente Cinchona macrocalyx (en estudio), lo mismo ocurre con el área de conservación de Abra Patricia – Alto Nieva, de propiedad de la ONG ECOAN, en la zona de Abra Patricia en Bongará, lo interesante de estos lugares es que al ser áreas de conservación, reconocidas por el estado, se esta garantizando, de alguna manera, la protección de la población de quinas que ocurren en las respectivas áreas. Finalmente, hace unos 5 meses (Octubre, 2008), se pudo observar algunos individuos muy dispersos de Cinchona pubescens en los parches de bosque de Tilacancha, en la parte alta de la comunidad de Levanto y Maino en la provincia de Chachapoyas.
Lo que podemos concluir es que en la región de Amazonas se pueden encontrar hasta 5 especies de quina, cuyas poblaciones han sido diezmadas por su extracción, ya sea por su valor medicinal, valor como madera o por la acelerada desaparición de su hábitat (bosques de montaña). Los últimos individuos que se pueden encontrar en la región necesitan ser conservadas y reproducidas (vía los proyectos de reforestación de moda), garantizando así que un recurso natural, económico y cultural del país pueda ser apreciada no solamente en el escudo nacional.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)